LOS MINEROS ARGENTINOS
UN GRUPO DE 33 MINEROS ARGENTINOS HAN QUEDADO ATRAPADOS EN UNA MINA A 700 METROS DE PROFUNDIDAD.
1) Se crea una comisión para iniciar las tareas de rescate, integrada por 25 miembros del oficialismo y 19 de la oposición. Cada miembro contará a su vez con 5 asesores y dos secretarios. Las tareas se demoran por que no hay acuerdo para designar al presidente de la comisión.
2) No hay fondos para las tareas de rescate por lo que por única vez el gobierno va a cobrar un nuevo impuesto. Se sospecha que dicho impuesto lo seguirán cobrando durante los próximos dos siglos.
3) Los Chilenos nos prestan la grúa de rescate, pero esta no llega por que el túnel internacional está cortado por un grupo de andinistas que reclaman que se le cambie el nombre al Cerro Aconcagua.
4) Una vez liberado el paso internacional, la aduana luego de tres meses autoriza el ingreso de la grúa (previo pago de un canon especial al director de aduanas).
5) La grúa no puede llegar a la Mina por que el que la maneja pertenece al sindicato de peones de grúas. Moyano hijo le corta el ingreso con camiones aduciendo que la grúa tiene 4 ruedas y que por lo tanto el encargado de la grúa debe estar afiliado al sindicato de camioneros. Luego de intensas negociaciones el de la grúa es afiliado al sindicato de camioneros y a una de las novias de Moyanito se la pone primera en la lista para Senadora nacional por Buenos Aires en las próximas elecciones.
6) Mientras tanto Tinelli ya dio instrucciones a la producción para que traigan a uno de los Mineros a participar en Bailando. La noticia hace que Pachano se pelee con la Alfano.
7) Logran bajar una mini cámara de TV al fondo de la mina pero no logran ver a los mineros. La camarita solo transmite Tinelli y Fútbol para todos.
8) La grúa tarda otros dos meses en llegar por que todas las rutas están cortadas y por que el que la conduce fue víctima de un secuestro extorsivo.
9) Anibal Fernández anuncia que lo de los mineros es una sensación.
10) La Bonafini dijo que los mineros son unos cipayos hijos de puta y tienen bien merecido morirse enterrados, luego se tomo un avión a China par dar su apoyo al gobierno de ese país por el ataque del que fue víctima por el premio nobel de la paz
11) Llega la grúa pero cuando bajan la cápsula, el cable se corta. Un Juez investiga irregularidades en la compra del material y descubre que se compró el de peor calidad pero se lo pagó a precio del que viene revestido en oro. La causa llega al Juez Oyarbide que urgente ordena el archivo de las actuaciones. El Consejo de la Magistratura dispone el archivo del pedido de destitución de dicho juez.
12) Llega una orden para que detengan el rescate hasta tanto lleguen las gorras y las remeras que tendrán que ponerse los mineros antes de salir a la superficie. Vienen con la leyenda “PRESIDENCIA CRISTINA KIRCHNER”.
13) Finalmente y luego de dos años y medio rescatan al primer minero. Sorpresa mundial: es el único que había quedado atrapado por que los otros 32 eran ñoquis que jamás iban a laburar.
14) El minero rescatado lee el diario y al finalizar ruega que lo vuelvan a poner a 700 metros de profundidad. Teme ser una víctima más de la violencia.
viernes, 22 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Cuando meditar es el remedio -
Según especialistas, la ciencia lo incorpora como tratamiento complementario para fortalecer el sistema inmunológico; también reduce el estrés; testimonios
Por Verónica Dema
De la Redacción de lanacion.com
vdema@lanacion.com.ar
Las zapatillas quedan en el umbral de la sala de pisos de madera impecables y aroma a sahumerios. Las paredes, bordeadas de almohadones. Allí empiezan a acomodarse uno a uno los alumnos de meditación los viernes al mediodía. La instructora, Mónica Correira Nobre, se mete en la medialuna que conforma el grupo y empieza a hacer sonar unos cuencos de cuarzo con un movimiento que la convierten en una especie de cocinera ancestral: sus baquetas, como cucharas de madera, giran rozando los bordes y así esparcen un sonido venido de otro lugar, de otro tiempo.
Carmen cuenta que hace 20 años que medita y lo hace porque la relaja y la mantiene alejada de los médicos. "Lo más notable es que se me terminaron los problemas intestinales", dice, y se explaya varios minutos hablando de una vida más tranquila en todo sentido, "sin dolores de cabeza, sin estrés".
Como ella, cada uno de sus compañeros habla de las bondades de la meditación en sus cuerpos, en sus mentes, en lo afectivo, también. Menos dolores de cabeza y de estómago, regularización de la hipertensión arterial, menos ansiedad y estrés, mejor relación con los pares y la lista sigue. La ciencia recoge estos testimonios y empieza a reconocer a la meditación como un tratamiento complementario a los de medicina tradicional.
El psicoterapeuta Martín Reynoso, experto en Mindfulness (atención plena) del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), explica que la meditación tiene efectos positivos en los pacientes que la sostienen en el tiempo. "Está comprobado que activa la parte frontal izquierda del cerebro, lo que genera emociones positivas, reduce la ansiedad y el estrés; a la vez, también mejora el nivel de atención y se fortalece el sistema inmunológico", enumera el especialista.
Así, cada vez que la ciencia logra corroborar la eficacia terapéutica de la meditación ésta se gana un espacio más relevante. Uno de los hallazgos recientes sobre el poder de la meditación la difundió el Laboratorio de Neuroimágenes de la Universidad de California, Estados Unidos, donde se descubrió que meditar genera cambios en la estructura del cerebro. Concretamente, la investigadora Eileen Luders demostró que las personas que meditan tienen más materia gris en las zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones.
Luego de una hora, cuando la clase de meditación está llegando a su fin la instructora toma los din din, dos platillos de metal que suenan como pequeñas campanas. Es el despertar de una clase en la que se buscó la concentración como para lograr descansar el cuerpo y la mente. "La idea es ser consciente de cada una de las partes del cuerpo y hallar el propio eje, el centro de uno", dice Mónica, después de la hora de ejercicios y meditación.
Luego del tintineo, los ojos buscan abrirse pero lentamente, como si los párpados pesaran o como si realmente estuvieran despertando de un largo sueño. Los alumnos aún permanecen quietos, silenciosos, en posición de indios; sus espaldas, derechas. "Es duro, pero hay que retomar el día", le dice en voz bien baja Beatriz a Andrea, que sonríe y se dispone a buscar sus zapatillas.
Por Verónica Dema
De la Redacción de lanacion.com
vdema@lanacion.com.ar
Las zapatillas quedan en el umbral de la sala de pisos de madera impecables y aroma a sahumerios. Las paredes, bordeadas de almohadones. Allí empiezan a acomodarse uno a uno los alumnos de meditación los viernes al mediodía. La instructora, Mónica Correira Nobre, se mete en la medialuna que conforma el grupo y empieza a hacer sonar unos cuencos de cuarzo con un movimiento que la convierten en una especie de cocinera ancestral: sus baquetas, como cucharas de madera, giran rozando los bordes y así esparcen un sonido venido de otro lugar, de otro tiempo.
Carmen cuenta que hace 20 años que medita y lo hace porque la relaja y la mantiene alejada de los médicos. "Lo más notable es que se me terminaron los problemas intestinales", dice, y se explaya varios minutos hablando de una vida más tranquila en todo sentido, "sin dolores de cabeza, sin estrés".
Como ella, cada uno de sus compañeros habla de las bondades de la meditación en sus cuerpos, en sus mentes, en lo afectivo, también. Menos dolores de cabeza y de estómago, regularización de la hipertensión arterial, menos ansiedad y estrés, mejor relación con los pares y la lista sigue. La ciencia recoge estos testimonios y empieza a reconocer a la meditación como un tratamiento complementario a los de medicina tradicional.
El psicoterapeuta Martín Reynoso, experto en Mindfulness (atención plena) del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), explica que la meditación tiene efectos positivos en los pacientes que la sostienen en el tiempo. "Está comprobado que activa la parte frontal izquierda del cerebro, lo que genera emociones positivas, reduce la ansiedad y el estrés; a la vez, también mejora el nivel de atención y se fortalece el sistema inmunológico", enumera el especialista.
Así, cada vez que la ciencia logra corroborar la eficacia terapéutica de la meditación ésta se gana un espacio más relevante. Uno de los hallazgos recientes sobre el poder de la meditación la difundió el Laboratorio de Neuroimágenes de la Universidad de California, Estados Unidos, donde se descubrió que meditar genera cambios en la estructura del cerebro. Concretamente, la investigadora Eileen Luders demostró que las personas que meditan tienen más materia gris en las zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones.
Luego de una hora, cuando la clase de meditación está llegando a su fin la instructora toma los din din, dos platillos de metal que suenan como pequeñas campanas. Es el despertar de una clase en la que se buscó la concentración como para lograr descansar el cuerpo y la mente. "La idea es ser consciente de cada una de las partes del cuerpo y hallar el propio eje, el centro de uno", dice Mónica, después de la hora de ejercicios y meditación.
Luego del tintineo, los ojos buscan abrirse pero lentamente, como si los párpados pesaran o como si realmente estuvieran despertando de un largo sueño. Los alumnos aún permanecen quietos, silenciosos, en posición de indios; sus espaldas, derechas. "Es duro, pero hay que retomar el día", le dice en voz bien baja Beatriz a Andrea, que sonríe y se dispone a buscar sus zapatillas.
martes, 5 de octubre de 2010
"El problema de la Argentina es Maradona"
"El problema de la Argentina es Maradona", dice El País de España
El diario publicó un crítico artículo sobre la relación entre el ex entrenador de la selección y la conducta de la sociedad; definen al DT como "la metáfora argentina"
Martes 5 de octubre de 2010 - La Nación - Argentina
El diario El País de España publicó un crítico artículo sobre las similitudes entre la personalidad de Diego Maradona y la sociedad. "Maradona como metáfora argentina", hace un breve recorrido por la historia del país y compara el comportamiento del ex entrenador de la selección con el comportamiento social de los argentinos.
A continuación, algunos de los extractos de la nota escrita por John Carlin y Carlos Pierini
"...en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema? El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad".
"El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia".
"En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción".
"Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad".
El diario publicó un crítico artículo sobre la relación entre el ex entrenador de la selección y la conducta de la sociedad; definen al DT como "la metáfora argentina"
Martes 5 de octubre de 2010 - La Nación - Argentina
El diario El País de España publicó un crítico artículo sobre las similitudes entre la personalidad de Diego Maradona y la sociedad. "Maradona como metáfora argentina", hace un breve recorrido por la historia del país y compara el comportamiento del ex entrenador de la selección con el comportamiento social de los argentinos.
A continuación, algunos de los extractos de la nota escrita por John Carlin y Carlos Pierini
"...en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema? El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad".
"El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia".
"En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción".
"Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad".
lunes, 4 de octubre de 2010
El sabio no nace, se hace - por Sergio Sinay
Domingo 3 de octubre de 2010
Señor Sinay: ¿qué opina de la sabiduría? Es una palabra que generalmente se relaciona con el conocimiento, pero con 18 años he logrado darme cuenta de que se puede tener pocos conocimientos (de lo que muchas veces se llama "cultura general") y aun así ser más sabio que aquel que puede recitar un poema de Shakespeare de memoria o enumerar las características de un sistema político. ¿Cuál es la verdadera sabiduría? ¿Quién es el verdadero sabio? ¿La sabiduría es universal o sólo es aplicable a cada alma diferente de todas las demás? ¿Todos podemos ser capaces de adquirir esta sabiduría, o la misma ya vive dentro de nosotros? Quizá la sabiduría es la aceptación de que gran parte de las cosas que vemos y vivimos todos los días son un misterio.
Carolina Martel
Como nuestra amiga Carolina, también la británica Sorcha Corey, investigadora y docente de arte clásico inglés, hace una especial diferencia entre conocimiento y sabiduría. "El conocimiento nos sirve para ganarnos la vida, la sabiduría nos ayuda a vivir", dice. Ambas proponen desandar una vieja confusión que lleva a creer que quien mucho leyó o estudió es sabio. Ya en la Grecia socrática se distinguía entre un tipo de sabiduría superior y otra práctica. La primera (sophia), considerada una virtud del alma, consistía en conocer, a través de la investigación de las cosas naturales, todas las causas y los principios. La segunda (phrónesis) era una habilidad adquirida para hacer ciertas cosas. Ya se hablaba, pues, de sabiduría y conocimiento.
También lo hacía en sus reflexiones Jiddu Krishnamurti (1895-1986), luminoso orador, filósofo y escritor indio que en El libro de la vida (una recopilación de charlas y escritos hecha por Mark Lee) señala el conocimiento como apenas una rama del árbol llamado sabiduría. "Nos agarramos de la rama y creemos que es el árbol, pero mediante el conocimiento de una parte jamás podremos experimentar el júbilo del todo." Krishnamurti descreía de la sabiduría como un hecho intelectual. Y alertaba a quienes, en un vano intento por evitar el dolor, la incertidumbre y el desasosiego inherentes a la vida, buscan explicaciones para todo. Si la mente y el corazón son sofocados por el conocimiento que busca todas las explicaciones, "la vida se torna vana y carente de sentido". En esa dirección apuntaba el gran Albert Einstein cuando concluía que "cada día conocemos más y entendemos menos".
¿Qué es lo que hay que entender? Quizá que la vida no es un parque temático en el que hallaremos todo resuelto y explicado, en el que todo será fácil y obvio. Quizás haya que entender que se conoce y se crece a través de la dificultad, que hay un sentido también en el dolor, que hay un misterio a la vuelta de cada esquina y que hay que cruzar todas las esquinas que propone el camino elegido. La sabiduría es inteligencia, pero no la inteligencia entendida como acumulación de conocimientos, sino como un punto de encuentro -decía Krishnamurti- entre la razón y el amor. A ese lugar se llega cuando hay comprensión de nuestra propia interioridad, cuando nos atrevemos a bucear en ella con los ojos abiertos, y cuando se hace la experiencia de sumergirse en las revueltas aguas de la vida, no la de limitarse a surfear en ellas.
Aun así, intuyo, no alcanza la sola acumulación de experiencias para hacernos sabios. Experiencias son las cosas que vivimos voluntaria o involuntariamente. Lo que hagamos con ellas, las actitudes a que nos lleven, dirán si hemos adquirido sabiduría. Hay muchas personas llenas de conocimientos y anémicas de sabiduría. Hay muchas otras que pasaron por todas, se propusieron vivir intensamente, acumularon decenas de experiencias y anécdotas para contar, pero no destilaron de ellas ni una gota de sabiduría. Acaso porque sólo se la alcanza cuando se la deja de tener como meta, cuando no se aspira a adquirirla como quien suscribe un seguro contra el dolor, la decepción, la perplejidad o el riesgo, cuando conservamos la capacidad de asombrarnos. Es lo que comprueban los protagonistas de Sabiduría garantizada, un hermoso film de la alemana Doris Dörrie, cuyos protagonistas, dos hermanos en crisis existencial, descubren en carne propia que la rama no es el árbol. Podemos ganarnos muy bien la vida o podemos vivir muy bien. Las dos cosas no son opuestas, pero no se unen naturalmente. Lo que las integra es la sabiduría. Y no venimos dotados de esta herramienta existencial. La incorporaremos, o no, según sea nuestro modo de estar en el mundo.
sergiosinay@gmail.com
Señor Sinay: ¿qué opina de la sabiduría? Es una palabra que generalmente se relaciona con el conocimiento, pero con 18 años he logrado darme cuenta de que se puede tener pocos conocimientos (de lo que muchas veces se llama "cultura general") y aun así ser más sabio que aquel que puede recitar un poema de Shakespeare de memoria o enumerar las características de un sistema político. ¿Cuál es la verdadera sabiduría? ¿Quién es el verdadero sabio? ¿La sabiduría es universal o sólo es aplicable a cada alma diferente de todas las demás? ¿Todos podemos ser capaces de adquirir esta sabiduría, o la misma ya vive dentro de nosotros? Quizá la sabiduría es la aceptación de que gran parte de las cosas que vemos y vivimos todos los días son un misterio.
Carolina Martel
Como nuestra amiga Carolina, también la británica Sorcha Corey, investigadora y docente de arte clásico inglés, hace una especial diferencia entre conocimiento y sabiduría. "El conocimiento nos sirve para ganarnos la vida, la sabiduría nos ayuda a vivir", dice. Ambas proponen desandar una vieja confusión que lleva a creer que quien mucho leyó o estudió es sabio. Ya en la Grecia socrática se distinguía entre un tipo de sabiduría superior y otra práctica. La primera (sophia), considerada una virtud del alma, consistía en conocer, a través de la investigación de las cosas naturales, todas las causas y los principios. La segunda (phrónesis) era una habilidad adquirida para hacer ciertas cosas. Ya se hablaba, pues, de sabiduría y conocimiento.
También lo hacía en sus reflexiones Jiddu Krishnamurti (1895-1986), luminoso orador, filósofo y escritor indio que en El libro de la vida (una recopilación de charlas y escritos hecha por Mark Lee) señala el conocimiento como apenas una rama del árbol llamado sabiduría. "Nos agarramos de la rama y creemos que es el árbol, pero mediante el conocimiento de una parte jamás podremos experimentar el júbilo del todo." Krishnamurti descreía de la sabiduría como un hecho intelectual. Y alertaba a quienes, en un vano intento por evitar el dolor, la incertidumbre y el desasosiego inherentes a la vida, buscan explicaciones para todo. Si la mente y el corazón son sofocados por el conocimiento que busca todas las explicaciones, "la vida se torna vana y carente de sentido". En esa dirección apuntaba el gran Albert Einstein cuando concluía que "cada día conocemos más y entendemos menos".
¿Qué es lo que hay que entender? Quizá que la vida no es un parque temático en el que hallaremos todo resuelto y explicado, en el que todo será fácil y obvio. Quizás haya que entender que se conoce y se crece a través de la dificultad, que hay un sentido también en el dolor, que hay un misterio a la vuelta de cada esquina y que hay que cruzar todas las esquinas que propone el camino elegido. La sabiduría es inteligencia, pero no la inteligencia entendida como acumulación de conocimientos, sino como un punto de encuentro -decía Krishnamurti- entre la razón y el amor. A ese lugar se llega cuando hay comprensión de nuestra propia interioridad, cuando nos atrevemos a bucear en ella con los ojos abiertos, y cuando se hace la experiencia de sumergirse en las revueltas aguas de la vida, no la de limitarse a surfear en ellas.
Aun así, intuyo, no alcanza la sola acumulación de experiencias para hacernos sabios. Experiencias son las cosas que vivimos voluntaria o involuntariamente. Lo que hagamos con ellas, las actitudes a que nos lleven, dirán si hemos adquirido sabiduría. Hay muchas personas llenas de conocimientos y anémicas de sabiduría. Hay muchas otras que pasaron por todas, se propusieron vivir intensamente, acumularon decenas de experiencias y anécdotas para contar, pero no destilaron de ellas ni una gota de sabiduría. Acaso porque sólo se la alcanza cuando se la deja de tener como meta, cuando no se aspira a adquirirla como quien suscribe un seguro contra el dolor, la decepción, la perplejidad o el riesgo, cuando conservamos la capacidad de asombrarnos. Es lo que comprueban los protagonistas de Sabiduría garantizada, un hermoso film de la alemana Doris Dörrie, cuyos protagonistas, dos hermanos en crisis existencial, descubren en carne propia que la rama no es el árbol. Podemos ganarnos muy bien la vida o podemos vivir muy bien. Las dos cosas no son opuestas, pero no se unen naturalmente. Lo que las integra es la sabiduría. Y no venimos dotados de esta herramienta existencial. La incorporaremos, o no, según sea nuestro modo de estar en el mundo.
sergiosinay@gmail.com
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