viernes, 26 de agosto de 2011
La sociedad y las razones de la victoria por Joaquín Morales Solá
La sociedad y las razones de la victoria
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION
Puerto Madero votó como la villa 31. Cristina Kirchner ganó en La Rioja pobre y en la rica Pergamino. Algunos votantes de Mauricio Macri también lo fueron de la Presidenta, aunque la Capital se mantuvo intransigentemente opositora. Electores de Miguel del Sel y de José Manuel de la Sota, antikirchneristas confesos o enmascarados, se fugaron el domingo último hacia enclaves cristinistas. Las recientes derrotas kirchneristas en la Capital, Santa Fe y Córdoba se convirtieron en un arrasador triunfo nacional de la Presidenta, con votos obtenidos en esas provincias opositoras hasta hace pocos días. ¿Qué pasó?
La viudez no explica todo. Los sentimientos sensibilizan, pero nadie elige un gobierno sólo para consolar a una viuda. La ideología como trasfondo es un exceso de análisis. De hecho, La Cámpora, la represa ideológica del cristinismo, perdió en todos los lugares donde se presentó como tal. La sociedad argentina sólo suscribió en la historia algunas pasajeras pautas culturales de un poder triunfante. ¿O acaso una enorme mayoría social no fue pronorteamericana, capitalista y liberal durante el reinado de Menem? La marea pasó cuando pasó el menemismo.
La política argentina es renuente a analizar la clave económica con la que se mueven todas las sociedades. Tampoco es Tinelli o el pago del plasma, según la desgraciada simplificación de Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, convertido en el Fito Páez del 14 de agosto. Biolcati tiene menos derecho que Fito Páez a equivocarse. Hay que hurgar en napas más profundas. Las decisiones sociales merecen ser comprendidas según su contexto y sus circunstancias.
Los ocho años de kirchnerismo significaron el período de crecimiento económico más grande y extendido desde fines de la Segunda Guerra. ¿Milagro argentino? No. Paraguay creció el 14 por ciento el año pasado, y este año podría terminar con un crecimiento del 8%. Paraguay es sólo el más explícito de los ejemplos.
Todas las economías emergentes están creciendo intensamente, mientras los principales países occidentales sufren la recesión, la retracción o la depresión. Hay viento de cola, le guste o no al kirchnerismo. Es cierto, además, que el Gobierno decidió disponer de esos beneficios externos de una manera que le dio buenos frutos electorales. ¿Estrategia corta? Es probable. El kirchnerismo se parece a veces a esos enfermos que venden el seguro de salud.
Sea como sea, el salario promedio de los empleados estatales y de las grandes empresas es hoy de unos 1300 dólares cuando en el furor de la convertibilidad llegaba apenas a los 980 dólares. Los que trabajan en la informalidad no ganan esa suma, pero la compensan con una enorme red de subsidios estatales. Unos 15 millones de argentinos viven directa o indirectamente del Estado. No son sólo los trabajadores. Las 500 empresas más grandes del país cuadruplicaron sus ganancias en dólares, comparadas con los tiempos de la convertibilidad, el último período de estabilidad económica.
El precio de la tierra también se cuadruplicó o se quintuplicó. El crédito para el consumo aumentó un 40 por ciento en el último año; pasó de 50.000 millones de pesos en 2010 a 70.000 millones en 2011. ¿Hay inflación? Nada es más cierto que su existencia, ni menos disimulable. El malestar que necesariamente produce el constante aumento del costo de vida parece amortiguarse por los aumentos salariales y el crédito para el consumo.
Los economistas dicen que esta política de dispendios podría durar entre seis meses o un año más, si antes no se metiera un viento externo de frente. Hay que creerles. De otro modo, sería el triunfo de la esperanza sobre la experiencia. Pero las sociedades no votan de acuerdo con el pronóstico de los economistas, ni de las ideas de los analistas políticos, ni según las deducciones de los intelectuales. Felizmente, porque todos ellos se apropiarían, en caso contrario, de un poder indebido.
Economistas, analistas e intelectuales tienen el deber, no obstante, de ser coherentes con sus ideas y persistir en ellas. Es también la responsabilidad del periodismo; su renuncia a ser lo que es, independiente y crítico, significaría la muerte de su razón de ser. El periodismo crítico no se equivocó. La sociedad hizo su propia selección. Es su derecho. El deber del periodismo es otro.
Durante los últimos dos años, la masa de jubilados aumentó de tres a seis millones de beneficiarios. Se duplicó. Muchos de los que se agregaron no contaban con los requisitos mínimos para obtener una jubilación. Eran argentinos que se aproximaban a la vejez en medio de la incertidumbre económica. La oposición pudo decir que sus bloques parlamentarios obligaron al Congreso a sancionar el 82% móvil y que fue Cristina la que vetó esa ley. No lo hizo. Los jubilados sólo se sienten deudores del kirchnerismo, que ha hecho de los fondos jubilatorios una caja inmensa de distribución social. El futuro de los jubilados por venir está en juego, pero el futuro lejano no forma parte de un domingo de elecciones.
La asignación universal por hijo fue otra iniciativa de la oposición, que la Presidenta se la arrebató en uno de los muchos momentos de descuido de sus opositores. Sus favorecidos estuvieron ahora entre los muchos votantes de la Presidenta. La oposición tampoco puso el centro de su gestión electoral en esa conquista que era más suya que de otros. Los fracasos están hechos de sucesivos descuidos.
Empresarios, trabajadores (formales o informales) y jubilados perciben que viven cierta estabilidad económica. El mundo es una sorpresa cotidiana, mala, cada vez peor. Londres fue saqueada. Madrid parece vivir la agitación social argentina de la gran crisis. Los Estados Unidos estuvieron a horas de un default. La crisis internacional terminó beneficiando al gobierno argentino, aunque nadie sabe cómo ni cuándo llegará al país. Esos trazos profundos del destino son ignorados por una mayoría social. Valió más aquella comparación. Algunos candidatos opositores planteaban la inserción en el mundo. Necesaria, cómo no. Pero ¿a qué mundo? ¿A ese que reflejan la televisión y los diarios? Esas fueron las preguntas básicas de la sociedad.
El kirchnerismo es un naufragio institucional. La corrupción y los jueces paraoficialistas podrían sentir ahora que han sido indultados. No es así, sin embargo. Las sociedades no olvidan esas tropelías, pero las recuerdan sólo cuando reparan en que les vaciaron el bolsillo. Nunca antes.
¿Hacia dónde saltaría esa mayoría social si hubiera decidido subvaluar la estabilidad económica y sobrevalorar otros asuntos? Los partidos históricos están terminados en la Argentina. El radicalismo es una mueca de lo que fue en su larga historia. El peronismo clásico no pudo hacer nada. Ordenó votar a Duhalde en Santa Fe y en Córdoba. Duhalde salió tercero en Santa Fe y quinto en Córdoba. El propio kirchnerismo es, hoy por hoy, sólo Cristina Kirchner y el poder del Estado. Se terminaría en 24 horas si le faltara la Presidenta o si el Estado se quedara sin dinero.
Habrá enormes riesgos institucionales si el kirchnerismo se hiciera con una mayoría parlamentaria en octubre. Pero la sociedad no fue llamada el último domingo para construir esos equilibrios, sino para dar, básicamente, su opinión sobre los candidatos presidenciales. Lo hizo como pudo. Sólo se salta al vacío cuando cualquier cosa es mejor que la inestable cornisa. Una mayoría social, pragmática, realista y desideologizada prefirió quedarse en tierra firme. La tierra firme es lo que hay, aquí y ahora.
martes, 23 de agosto de 2011
TORRADAS QUEIMADAS...
Quando eu ainda era um menino, ocasionalmente, minha mãe gostava de fazer um lanche, tipo café da manhã, na hora do jantar. E eu me lembro especialmente de uma noite, quando ela fez um lanche desses, depois de um dia de trabalho, muito duro.
Naquela noite, minha mãe pôs um prato de ovos, linguiça e torradas bastante queimadas, defronte ao meu pai. Eu me lembro de ter esperado um pouco, para ver se alguém notava o fato. Tudo o que meu pai fez, foi pegar a sua torrada, sorrir para minha mãe e me perguntar como tinha sido o meu dia, na escola.
Eu não me lembro do que respondi, mas me lembro de ter olhado para ele lambuzando a torrada com manteiga e geléia e engolindo cada bocado.
Quando eu deixei a mesa naquela noite, ouvi minha mãe se desculpando por haver queimado a torrada.
E eu nunca esquecerei o que ele disse:
" - Adorei a torrada queimada..."
Mais tarde, naquela noite, quando fui dar um beijo de boa noite em meu pai, eu lhe perguntei se ele tinha realmente gostado da torrada queimada.
Ele me envolveu em seus braços e me disse:
" - Companheiro, sua mãe teve um dia de trabalho muito pesado e estava realmente cansada... Além disso, uma torrada queimada não faz mal a ninguém. A vida é cheia de imperfeições e as pessoas não são perfeitas. E eu também não sou o melhor marido, empregado, ou cozinheiro, talvez nem o melhor pai, mesmo que tente todos os dias!
O que tenho aprendido através dos anos é que saber aceitar as falhas alheias, escolhendo relevar as diferenças entre uns e outros, é uma das chaves mais importantes para criar relacionamentos saudáveis e duradouros.
Desde que eu e sua mãe nos unimos, aprendemos, os dois, a suprir um as falhas do outro. Eu sei cozinhar muito pouco, mas aprendi a deixar uma panela de alumínio brilhando.
Ela não sabe usar a furadeira, mas após minhas reformas, ela faz tudo ficar cheiroso, de tão limpo. Eu não sei fazer uma lasanha como ela, mas ela não sabe assar uma carne como eu. Eu nunca soube fazer você dormir, mas comigo você tomava banho rápido, sem reclamar.
A soma de nós dois monta o mundo que você recebeu e que te apoia, eu e ela nos completamos. Nossa família deve aproveitar este nosso universo enquanto temos os dois presentes. Não que mais tarde, o dia que um partir, este mundo vá desmoronar, não vai. Novamente teremos que aprender e nos adaptar para fazer o melhor."
De fato, poderíamos estender esta lição para qualquer tipo de relacionamento: entre marido e mulher, pais e filhos, irmãos, colegas e com amigos..
"Então, filho, se esforce para ser sempre tolerante, principalmente com quem dedica o precioso tempo da vida, a você e ao próximo".
lunes, 15 de agosto de 2011
Coaching corporal: el arte de aprender a escuchar tu cuerpo
29.07.2011 | MÚSICA & BIENESTAR
“La meditación debería enseñarse desde la niñez”
Después de conocer al líder espiritual Sri Sri Ravi Shankar, Ignacio Escribano dejó la medicina y el periodismo por la música e inició un proceso de búsqueda personal que lo llevó a convertirse en instructor en El Arte de Vivir Argentina y fundar el grupo Indra, que combina mantras con word music y ritmos latinoamericanos. En una charla con Entremujeres, invita a tomar la vida como un juego y a dejar que nuestro corazón le gane a la mente.
Coaching corporal: el arte de aprender a escuchar tu cuerpo
Sabrina Díaz Virzi
La meditación, una práctica que gana seguidores cada día
“¿De qué sirve la fama, el dinero, una pareja si siquiera somos capaces de reír?”, se pregunta el cantante Ignacio Escribano. Dejó la medicina y el periodismo por la música y pasó de ser estudiante en la Universidad de Cambridge a instructor en El Arte de Vivir Argentina. Hace casi 11 años conoció al líder espiritual Sri Sri Ravi Shankar y desde ese momento su vida cambió. Decidió darle un lugar a lo que le decía su corazón e inició un proceso de conocimiento personal. Viajó por el mundo, estudió budismo, hinduismo y fundó el grupo Indra, “la primera banda en combinar los mantras con sonidos pop, world music y ritmos latinoamericanos”.
El sábado 20 de agosto a las 21 horas Ignacio y su banda se presentarán en el Teatro ND Ateneo (Paraguay 918). Su proyecto es “popularizar los mantras, generar conciencia de los beneficios de cantar mantras y bhajans en grupo, ofrecer una alternativa de entretenimiento libre de humo, drogas y alcohol y elevar los valores humanos en la sociedad”, cuenta Ignacio a Entremujeres.
Un mantra puede ser una sílaba, palabra, frase o texto que, al ser recitado y repetido una y otra vez, tiene un efecto en el cuerpo, las emociones, los pensamientos y la mente. Así, puede conducir a un estado de paz y meditación. El más popular es el “OM”, considerado en las escrituras védicas (religión previa a la hinduista) como la base de cualquier otro mantra, la sílaba sagrada, el sonido primario y universal. Aquellos que se cantan en grupo se llaman bhajans.
¿Por qué decís que “los mantras son cantos de amor”?
Porque son sonidos cuyo propósito es llevarnos de la mente al corazón, del ruido a la paz, del análisis a la síntesis; son sonidos que elevan los valores humanos y sacan lo más lindo de cada uno de nosotros cuando la mente se calla.
El término “mantra” deriva de la raíz sánscrita “man”, “manas”, que significa “pensar”, o “mente”; y “tra”, de “trai”, que significa “proteger” o “liberar de algo que ata”. Así, un mantra es un instrumento que se utiliza para traer sosiego, liberando a la mente del flujo constante de pensamientos. Cuando la mente se apaga, por decirlo de alguna forma, bajamos al corazón, y ahí no hay más que amor. Pero todo esto es un concepto; lo que mejor podría decirte es “vení y experimentalo en persona el 20 de agosto”.
Conociste a Sri Sri Ravi Shankar. ¿Cómo lo describirías?
Lo conocí hace casi 11 años. Me enviaron del diario La Nación para hacerle una entrevista. Hoy puedo decir que es mi maestro, que es un amigo incondicional, y mucho más que eso. Pero no me gusta darle un rótulo, porque encasillarlo bajo un nombre no alcanza para describir lo que siento por él. Lo mismo me ocurre si quisiera describirlo. Haciendo un esfuerzo por definirlo, vanamente, en palabras, podría decir que es el ser más extraordinario que conocí. Es como un chico: lleno de vida, de amor, de inocencia, entusiasmo, liviandad, mente en el momento presente al cien por ciento... Lleno de sabiduría, ecuanimidad, inteligencia. Tiene un sentido del humor de gran refinamiento y agudeza. Es un ser que, por lo liviano, pareciera estar hueco y vacío pero, al mismo tiempo, con una presencia impresionante, es como si estuviera y no al mismo tiempo. Es puro amor. En sus ojos, si lo mirás fijamente, podés ver el infinito.
¿Qué te impactó de él para que decidieras dar un vuelco en tu vida?
Me impactó todo lo recién dicho, toda su obra, lo que hace por la humanidad, el trato que tiene con cada persona. Simplemente tuve la bendición de conocerlo y poder estar cerca física, mental y espiritualmente. Tener un maestro iluminado, que esté vivo, y con el que encima podés tener un trato personal con frecuencia es algo que no tiene precio. Es un regalo de la vida realmente.
¿Dónde empieza el cambio para comenzar a vivir de otra manera?
Adentro de uno, sin dudas. El mundo y la relación con los demás no es más que un espejo, un reflejo de nuestra propia mente. Ese es el gran enemigo por vencer, la propia mente que no para de hablar y que no nos da un segundo de paz. Si ganamos esa victoria, ganamos todas las batallas del mundo. Y recordar que un viaje, por más largo que sea, comienza con un primer paso. Ese cambio es un camino, paso a paso. Poder abrazar cada paso, cada momento, estar en cada momento, y aceptarse y aceptar a los otros y las situaciones tal cual son, bueno, eso es un aprendizaje ni siquiera diario, diría minuto a minuto, es más, de segundo en segundo...
¿Qué aspecto de la filosofía que nucléa El Arte de Vivir es lo que más te cuesta poner en práctica en tu vida cotidiana?
Los cinco puntos básicos que se enseñan en el curso de El Arte de Vivir y que, como instructor, tengo que repetir cada vez que doy un curso. Si podemos ser “masters” de esos puntos de conocimiento, te puedo asegurar que estamos de vuelta en la vida. Hay algo que dice: “Sabé que sos hermoso, que sos algo bueno”. No siempre me siento así. A veces yo sólo rompo el formulario de inscripción a la felicidad tirándome abajo. Esto tal vez es lo que más me cuesta poner en práctica. Más que una filosofía, diría que lo que se enseña en El Arte de Vivir es una forma de vida, es decir, no algo teórico, sino completamente práctico, aplicable al día a día del ser humano contemporáneo.
Trabajás tu costado espiritual a través de la puesta en práctica de esta forma de vida, pero no sos una persona que vive “fuera” del mundo. Te interesa Internet, las redes sociales. ¿Cómo se combina la serenidad espiritual con la lógica moderna del apuro y el estrés?
El Arte de Vivir no es para aislarte sino para que puedas estar en este mundo, cien por ciento vivo. Como dice un sutra del Ishavasya Upanishad: “Disfruta de las cosas de este mundo, renunciando a ellas”. El desapego, el arte del desapego. De vivir con plenitud, pero sin febrilidad. La espiritualidad es fundamental para vivir en este mundo con plenitud. La meditación debería enseñarse desde la edad escolar, ya que las mentes modernas no dan abasto para absorber tanto estímulo.
Como instructor de El Arte de Vivir Argentina, ¿qué valores, creencias, actitudes creés que “faltan” en nuestra sociedad?
Lo que falta en la sociedad, básicamente, es espiritualidad, valores humanos. ¿Qué me refiero con todo eso? A nada esotérico, basta recordar cómo éramos de chicos: llenos de vida, entusiasmo, liviandad, inocencia, frescura, vida, compañerismo, solidaridad, empatía, sentido de pertenencia con los demás y lo demás... Tomar más la vida como un juego. ¿De qué sirve la fama, el dinero, una pareja, las propiedades, o lo que fuere si siquiera somos capaces de reír, de sonreír? Hemos perdido la capacidad de sonreír.
¿Cómo ves a los argentinos?
A los argentinos los veo como a un pueblo con un potencial humano excepcional, te diría que casi único en el mundo por lo siguiente: calor humano, creatividad y amor. Es un pueblo que está lleno de amor. ¿Dónde está eso? Un poco, durmiendo bajo las capas de estrés. Es como un diamante: unas pocas pulidas y ves el brillo. Acá igual: en cuanto sacás un poco de estrés y de cansancio de la gente, ves un amor y una onda impresionante. No me canso de verlo cada semana cuando doy cursos, recitales o talleres de mantras. Tenemos una materia prima única: la gente. Y eso es lo que más tenemos que cuidar, al igual que cualquier empresario que sabe que su verdadero valor está en su gente, en quienes hacen la empresa. Lo mismo como país.
Hay muchos hábitos que podrían ir cambiando (actitudes, falsas creencias, etc.), pero nadie nos puede dar cucharadas de tiempo. Hay procesos que requieren de tiempo y la paciencia es una virtud. La tarea que está haciendo Sri Sri Ravi Shankar con El Arte de Vivir, y todos los que damos una mano como voluntarios, estamos formando parte de este cambio. A mí me cambió la vida, es muy probable que esa sea su respuesta. Me siento orgulloso, honrado y feliz de formar parte de este cambio. Es más, esto es lo le dio un sentido a mi vida y lo que me dio, junto con la música, una razón para vivir.
“La meditación debería enseñarse desde la niñez”
Después de conocer al líder espiritual Sri Sri Ravi Shankar, Ignacio Escribano dejó la medicina y el periodismo por la música e inició un proceso de búsqueda personal que lo llevó a convertirse en instructor en El Arte de Vivir Argentina y fundar el grupo Indra, que combina mantras con word music y ritmos latinoamericanos. En una charla con Entremujeres, invita a tomar la vida como un juego y a dejar que nuestro corazón le gane a la mente.
Coaching corporal: el arte de aprender a escuchar tu cuerpo
Sabrina Díaz Virzi
La meditación, una práctica que gana seguidores cada día
“¿De qué sirve la fama, el dinero, una pareja si siquiera somos capaces de reír?”, se pregunta el cantante Ignacio Escribano. Dejó la medicina y el periodismo por la música y pasó de ser estudiante en la Universidad de Cambridge a instructor en El Arte de Vivir Argentina. Hace casi 11 años conoció al líder espiritual Sri Sri Ravi Shankar y desde ese momento su vida cambió. Decidió darle un lugar a lo que le decía su corazón e inició un proceso de conocimiento personal. Viajó por el mundo, estudió budismo, hinduismo y fundó el grupo Indra, “la primera banda en combinar los mantras con sonidos pop, world music y ritmos latinoamericanos”.
El sábado 20 de agosto a las 21 horas Ignacio y su banda se presentarán en el Teatro ND Ateneo (Paraguay 918). Su proyecto es “popularizar los mantras, generar conciencia de los beneficios de cantar mantras y bhajans en grupo, ofrecer una alternativa de entretenimiento libre de humo, drogas y alcohol y elevar los valores humanos en la sociedad”, cuenta Ignacio a Entremujeres.
Un mantra puede ser una sílaba, palabra, frase o texto que, al ser recitado y repetido una y otra vez, tiene un efecto en el cuerpo, las emociones, los pensamientos y la mente. Así, puede conducir a un estado de paz y meditación. El más popular es el “OM”, considerado en las escrituras védicas (religión previa a la hinduista) como la base de cualquier otro mantra, la sílaba sagrada, el sonido primario y universal. Aquellos que se cantan en grupo se llaman bhajans.
¿Por qué decís que “los mantras son cantos de amor”?
Porque son sonidos cuyo propósito es llevarnos de la mente al corazón, del ruido a la paz, del análisis a la síntesis; son sonidos que elevan los valores humanos y sacan lo más lindo de cada uno de nosotros cuando la mente se calla.
El término “mantra” deriva de la raíz sánscrita “man”, “manas”, que significa “pensar”, o “mente”; y “tra”, de “trai”, que significa “proteger” o “liberar de algo que ata”. Así, un mantra es un instrumento que se utiliza para traer sosiego, liberando a la mente del flujo constante de pensamientos. Cuando la mente se apaga, por decirlo de alguna forma, bajamos al corazón, y ahí no hay más que amor. Pero todo esto es un concepto; lo que mejor podría decirte es “vení y experimentalo en persona el 20 de agosto”.
Conociste a Sri Sri Ravi Shankar. ¿Cómo lo describirías?
Lo conocí hace casi 11 años. Me enviaron del diario La Nación para hacerle una entrevista. Hoy puedo decir que es mi maestro, que es un amigo incondicional, y mucho más que eso. Pero no me gusta darle un rótulo, porque encasillarlo bajo un nombre no alcanza para describir lo que siento por él. Lo mismo me ocurre si quisiera describirlo. Haciendo un esfuerzo por definirlo, vanamente, en palabras, podría decir que es el ser más extraordinario que conocí. Es como un chico: lleno de vida, de amor, de inocencia, entusiasmo, liviandad, mente en el momento presente al cien por ciento... Lleno de sabiduría, ecuanimidad, inteligencia. Tiene un sentido del humor de gran refinamiento y agudeza. Es un ser que, por lo liviano, pareciera estar hueco y vacío pero, al mismo tiempo, con una presencia impresionante, es como si estuviera y no al mismo tiempo. Es puro amor. En sus ojos, si lo mirás fijamente, podés ver el infinito.
¿Qué te impactó de él para que decidieras dar un vuelco en tu vida?
Me impactó todo lo recién dicho, toda su obra, lo que hace por la humanidad, el trato que tiene con cada persona. Simplemente tuve la bendición de conocerlo y poder estar cerca física, mental y espiritualmente. Tener un maestro iluminado, que esté vivo, y con el que encima podés tener un trato personal con frecuencia es algo que no tiene precio. Es un regalo de la vida realmente.
¿Dónde empieza el cambio para comenzar a vivir de otra manera?
Adentro de uno, sin dudas. El mundo y la relación con los demás no es más que un espejo, un reflejo de nuestra propia mente. Ese es el gran enemigo por vencer, la propia mente que no para de hablar y que no nos da un segundo de paz. Si ganamos esa victoria, ganamos todas las batallas del mundo. Y recordar que un viaje, por más largo que sea, comienza con un primer paso. Ese cambio es un camino, paso a paso. Poder abrazar cada paso, cada momento, estar en cada momento, y aceptarse y aceptar a los otros y las situaciones tal cual son, bueno, eso es un aprendizaje ni siquiera diario, diría minuto a minuto, es más, de segundo en segundo...
¿Qué aspecto de la filosofía que nucléa El Arte de Vivir es lo que más te cuesta poner en práctica en tu vida cotidiana?
Los cinco puntos básicos que se enseñan en el curso de El Arte de Vivir y que, como instructor, tengo que repetir cada vez que doy un curso. Si podemos ser “masters” de esos puntos de conocimiento, te puedo asegurar que estamos de vuelta en la vida. Hay algo que dice: “Sabé que sos hermoso, que sos algo bueno”. No siempre me siento así. A veces yo sólo rompo el formulario de inscripción a la felicidad tirándome abajo. Esto tal vez es lo que más me cuesta poner en práctica. Más que una filosofía, diría que lo que se enseña en El Arte de Vivir es una forma de vida, es decir, no algo teórico, sino completamente práctico, aplicable al día a día del ser humano contemporáneo.
Trabajás tu costado espiritual a través de la puesta en práctica de esta forma de vida, pero no sos una persona que vive “fuera” del mundo. Te interesa Internet, las redes sociales. ¿Cómo se combina la serenidad espiritual con la lógica moderna del apuro y el estrés?
El Arte de Vivir no es para aislarte sino para que puedas estar en este mundo, cien por ciento vivo. Como dice un sutra del Ishavasya Upanishad: “Disfruta de las cosas de este mundo, renunciando a ellas”. El desapego, el arte del desapego. De vivir con plenitud, pero sin febrilidad. La espiritualidad es fundamental para vivir en este mundo con plenitud. La meditación debería enseñarse desde la edad escolar, ya que las mentes modernas no dan abasto para absorber tanto estímulo.
Como instructor de El Arte de Vivir Argentina, ¿qué valores, creencias, actitudes creés que “faltan” en nuestra sociedad?
Lo que falta en la sociedad, básicamente, es espiritualidad, valores humanos. ¿Qué me refiero con todo eso? A nada esotérico, basta recordar cómo éramos de chicos: llenos de vida, entusiasmo, liviandad, inocencia, frescura, vida, compañerismo, solidaridad, empatía, sentido de pertenencia con los demás y lo demás... Tomar más la vida como un juego. ¿De qué sirve la fama, el dinero, una pareja, las propiedades, o lo que fuere si siquiera somos capaces de reír, de sonreír? Hemos perdido la capacidad de sonreír.
¿Cómo ves a los argentinos?
A los argentinos los veo como a un pueblo con un potencial humano excepcional, te diría que casi único en el mundo por lo siguiente: calor humano, creatividad y amor. Es un pueblo que está lleno de amor. ¿Dónde está eso? Un poco, durmiendo bajo las capas de estrés. Es como un diamante: unas pocas pulidas y ves el brillo. Acá igual: en cuanto sacás un poco de estrés y de cansancio de la gente, ves un amor y una onda impresionante. No me canso de verlo cada semana cuando doy cursos, recitales o talleres de mantras. Tenemos una materia prima única: la gente. Y eso es lo que más tenemos que cuidar, al igual que cualquier empresario que sabe que su verdadero valor está en su gente, en quienes hacen la empresa. Lo mismo como país.
Hay muchos hábitos que podrían ir cambiando (actitudes, falsas creencias, etc.), pero nadie nos puede dar cucharadas de tiempo. Hay procesos que requieren de tiempo y la paciencia es una virtud. La tarea que está haciendo Sri Sri Ravi Shankar con El Arte de Vivir, y todos los que damos una mano como voluntarios, estamos formando parte de este cambio. A mí me cambió la vida, es muy probable que esa sea su respuesta. Me siento orgulloso, honrado y feliz de formar parte de este cambio. Es más, esto es lo le dio un sentido a mi vida y lo que me dio, junto con la música, una razón para vivir.
jueves, 4 de agosto de 2011
La meditación: un camino hacia el bienestar - Vida sana. Clarín 04.08.2011
04.08.2011 | PASO A PASO
¿Cómo meditar?
Te contamos, en detalle, una manera básica de realizar una meditación y te damos algunas sugerencias para que te inicies en esta práctica. Meditá, encontrate, equilibrate y mejorá tu calidad de vida. Es por vos.
La meditación: un camino hacia el bienestar
Mindfulness, la meditación científica
La otra cara del Yoga: la verdadera, a tu alcance
El masaje: el placer de reencontrarte con tu propio cuerpo
Aromaterapia: esencias para crear tus climas
Más
meditacion - como meditar - paso a paso - tecnicas de meditacion - bienestar - equilibrio - mandalas -
Cortá con la locura. Dedicate un tiempo, focalizate en vos y sentite mejor gracias a la meditación. Es fácil, te contamos cómo hacerlo.
*Vestite con ropa cómoda y, preferentemente, clara.
*Sentate de tal modo que puedas relajar tu cuerpo, para que no haya zonas tensionadas. No es necesario que sea en una postura particular. Sí es importante que sea la mejor pose de acuerdo a tus preferencias y posibilidades físicas.
*Respirá profunda y pausadamente durante unos minutos para distender tu cuerpo y despejar la mente. Concentrate en los tres pasos esenciales del proceso: inhalar, retener, exhalar.
*Recorré mentalmente tu cuerpo: los miembros, los órganos, los músculos. Tomá conciencia de cada una de las partes y, llevando aire hacia ella, relajá cada área.
*Poné tu mente en blanco, apartá los pensamientos con tranquilidad, uno por uno. No te esfuerces.
*Ahora visualizá un paisaje de la naturaleza donde te gustaría estar.
*Respirá profundamente y entregate al ritmo en el que inhalás y exhalás. Mientras tanto, repará en detalles del paisaje que estás visualizando: los sonidos del entorno que imaginás, los aromas o los colores que ves.
*Profundizá este contacto sensorial con el espacio que estás visualizando intentando sentir el ambiente: la temperatura, si hay brisa o cae una fina lluvia. También, poné en foco los sentimientos que te conforten: amor, cariño, paz, ternura.
*Sentí que estas imágenes y sensaciones te envuelven, te protegen, te complementan.
*Cuando percibas que estás preparada, incorporá la experiencia a tu espíritu y comenzá a regresar. Volvé a concentrarte en tu cuerpo, a sentir cada parte. Registrá el movimiento interior, de la sangre, de las células, del ingreso y del egreso de aire. Empezá a mover los dedos de la mano y de los pies. Abrí los ojos y seguí respirando pausadamente.
Cinco consejos para tener en cuenta
1-No medites durante más de diez minutos hasta no contar con un entrenamiento adecuado.
2-Es conveniente ejercitar la meditación en profundidad, de forma colectiva y con alguna guía. Excepto que seas una experta, no lo intentes a solas.
3-Tomá agua fresca (o alguna infusión suave) media hora antes de meditar. Estar bien hidratado contribuye al flujo energético.
4-Practicá la meditación con regularidad. Intentá hacerlo siempre los mismos días, a la misma hora.
5-El espacio en el cual se desarrolla la meditación debe ser silencioso, adecuadamente ventilado y, en lo posible, iluminado naturalmente.
Laberintos circulares
Si preferís meditar con un mandala, procurá hallar un ambiente silencioso y ubicate en una posición confortable. Colocá la imagen del círculo frente a tus ojos, a una distancia de poco menos de un metro. Primero, fijá la mirada en el centro de la figura pero no dejes de incluir en el campo visual la totalidad del mandala. Tratá de no pestañear y dejá que tu mente fluya. Continuá así durante unos minutos.
Si estás completamente conectada, vas a comenzar a ver cómo varía la intensidad de los colores y cómo inciden estas transformaciones visuales en los estados de tu conciencia.
¿Te animás? ¡Sólo se trata de probar!
Fuente: Vida sana. Clarín + B y D contenidos.
¿Cómo meditar?
Te contamos, en detalle, una manera básica de realizar una meditación y te damos algunas sugerencias para que te inicies en esta práctica. Meditá, encontrate, equilibrate y mejorá tu calidad de vida. Es por vos.
La meditación: un camino hacia el bienestar
Mindfulness, la meditación científica
La otra cara del Yoga: la verdadera, a tu alcance
El masaje: el placer de reencontrarte con tu propio cuerpo
Aromaterapia: esencias para crear tus climas
Más
meditacion - como meditar - paso a paso - tecnicas de meditacion - bienestar - equilibrio - mandalas -
Cortá con la locura. Dedicate un tiempo, focalizate en vos y sentite mejor gracias a la meditación. Es fácil, te contamos cómo hacerlo.
*Vestite con ropa cómoda y, preferentemente, clara.
*Sentate de tal modo que puedas relajar tu cuerpo, para que no haya zonas tensionadas. No es necesario que sea en una postura particular. Sí es importante que sea la mejor pose de acuerdo a tus preferencias y posibilidades físicas.
*Respirá profunda y pausadamente durante unos minutos para distender tu cuerpo y despejar la mente. Concentrate en los tres pasos esenciales del proceso: inhalar, retener, exhalar.
*Recorré mentalmente tu cuerpo: los miembros, los órganos, los músculos. Tomá conciencia de cada una de las partes y, llevando aire hacia ella, relajá cada área.
*Poné tu mente en blanco, apartá los pensamientos con tranquilidad, uno por uno. No te esfuerces.
*Ahora visualizá un paisaje de la naturaleza donde te gustaría estar.
*Respirá profundamente y entregate al ritmo en el que inhalás y exhalás. Mientras tanto, repará en detalles del paisaje que estás visualizando: los sonidos del entorno que imaginás, los aromas o los colores que ves.
*Profundizá este contacto sensorial con el espacio que estás visualizando intentando sentir el ambiente: la temperatura, si hay brisa o cae una fina lluvia. También, poné en foco los sentimientos que te conforten: amor, cariño, paz, ternura.
*Sentí que estas imágenes y sensaciones te envuelven, te protegen, te complementan.
*Cuando percibas que estás preparada, incorporá la experiencia a tu espíritu y comenzá a regresar. Volvé a concentrarte en tu cuerpo, a sentir cada parte. Registrá el movimiento interior, de la sangre, de las células, del ingreso y del egreso de aire. Empezá a mover los dedos de la mano y de los pies. Abrí los ojos y seguí respirando pausadamente.
Cinco consejos para tener en cuenta
1-No medites durante más de diez minutos hasta no contar con un entrenamiento adecuado.
2-Es conveniente ejercitar la meditación en profundidad, de forma colectiva y con alguna guía. Excepto que seas una experta, no lo intentes a solas.
3-Tomá agua fresca (o alguna infusión suave) media hora antes de meditar. Estar bien hidratado contribuye al flujo energético.
4-Practicá la meditación con regularidad. Intentá hacerlo siempre los mismos días, a la misma hora.
5-El espacio en el cual se desarrolla la meditación debe ser silencioso, adecuadamente ventilado y, en lo posible, iluminado naturalmente.
Laberintos circulares
Si preferís meditar con un mandala, procurá hallar un ambiente silencioso y ubicate en una posición confortable. Colocá la imagen del círculo frente a tus ojos, a una distancia de poco menos de un metro. Primero, fijá la mirada en el centro de la figura pero no dejes de incluir en el campo visual la totalidad del mandala. Tratá de no pestañear y dejá que tu mente fluya. Continuá así durante unos minutos.
Si estás completamente conectada, vas a comenzar a ver cómo varía la intensidad de los colores y cómo inciden estas transformaciones visuales en los estados de tu conciencia.
¿Te animás? ¡Sólo se trata de probar!
Fuente: Vida sana. Clarín + B y D contenidos.
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